A los 33 años mi meta era lanzar una canción. Inside fue la elegida. Aunque empecé a componer desde la secundaria, es hasta ahora que finalmente ve la luz este proyecto que había guardado por tanto tiempo.
Soy de la Ciudad de México y espero que pronto puedas conectar con mi música.
También quiero compartir un poco sobre mi proceso creativo. Algo que he descubierto es que Inside, al igual que las canciones que vienen, nace de emociones profundas: tristeza, melancolía y dolor. Sin embargo, la música se convierte en una salida, en una respuesta. Es como decirme a mí mismo: “sí, tuve varias pérdidas”, pero en lugar de quedarse en la oscuridad, la música transforma todo eso en energía.
Mi propuesta no busca reflejar la tristeza de forma literal, sino convertirla en movimiento: en baile, en aceptación, en fuerza para seguir adelante. Es una manera de procesar lo vivido desde otro lugar.
Por ejemplo, una de las pérdidas más dolorosas de mi vida estuvo marcada también por momentos en los que yo mismo me alejé de aquella persona. Después vino el arrepentimiento, y ahí es donde la música aparece como una especie de recordatorio:
“Rafael, reflexiona, abre los ojos, vive al máximo con las personas que amas… porque no sabemos si será la última vez que nos veremos”.





